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Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora

 

Tiene la consideración de Bien de Interés Cultural de la Comunidad de Madrid desde 1.982, por lo que goza de la máxima protección patrimonial.Se erige en el punto más elevado del centro urbano y es, sin duda, uno de nuestros mayores tesoros.

Construida entre los siglos XV y XVI, la Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora es una imponente muestra de la arquitectura gótica con un estilo cercano a la edificación defensiva, en la que destacan los poderosos contrafuertes del exterior y el techado en bóvedas de crucería del interior del templo.

No faltan razones para pensar que la iglesia fue levantada sobre los restos de una construcción anterior, en concreto un templo románico. Observando sus robustos muros, podemos apreciar zonas de mampostería, fábrica de piedra sin labrar que se apareja de forma irregular, y otras zonas edificadas sobre sillería, es decir, piezas de piedra labrada que se disponen de forma ordenada, en concreto, en cremallera.

Además, se sabe que Robledo fue repoblado en el siglo XIII y era costumbre levantar un templo sobre suelo ya consagrado, por lo que se pudo derribar la anterior construcción y edificar sobre ella.
Aunque se enmarca en el gótico, el templo se eleva sobre poderosos muros y contrafuertes que le dan aspecto de fortaleza, en particular en la zona del ábside. Ésta es la parte más antigua, que podría formar parte de un torreón primitivo, con base pentagonal y contrafuertes en las esquinas, separados entre sí por arcos rebajados, apoyados en ménsulas.

Entrada

En el lateral derecho se sitúa la sacristía y podemos ver la portada de acceso al interior del templo que es muy sencilla, formada con arquivoltas apuntadas.A los pies de la iglesia se encuentra la torre con planta cuadrada y más de 30 metros de altura, con cuatro cuerpos separados por líneas de imposta muy acentuadas: el primero, de gran tamaño, en buena sillería a modo de zócalo; el segundo, con piedra peor trabajada y con un vano renacentista; el tercero, con nuevo cambio en la sillería; y el cuarto, el de las campanas, con dos ventanas en tres de sus lados y una ventana en el cuarto

Remata la torre una balaustrada con ocho jarrones o flameros sobre pedestales que, según la tradición, son ocho soldados vigilando, y de ahí el sobrenombre del pueblo: de "ocho en vela" derivó a Chavela.

La puerta principal es posterior y se remata con el escudo del donante y una inscripción que dice: Costeó la obra D. Diego García Medrano, obispo de Segovia, natural de esta villa. Dio este cancel y puertas año de 1752.
Aunque se desconoce el nombre del arquitecto del conjunto, se encuentra relacionado con la producción de Gil de Hontañón, especialmente en la resolución de las bóvedas

La iglesia está formada por una planta basilical de una sola nave que, con el presbiterio en alto, mide casi 40 metros, con una anchura de 15 metros y una altura de igual tamaño. Esta única nave se compone de cuatro tramos, siendo el situado delante del presbiterio más grande, a modo de crucero.

Los cuatro tramos de la nave están cubiertos con bóvedas de crucería estrelladas, con terceletes sobre columnas góticas adosadas a los muros, con capiteles de motivos vegetales.

El espinazo o nervio de la bóveda estrellada que une las claves de los arcos que la sustentan no está recto, lo que podría justificar el uso de contrafuertes en el exterior.

En el otro extremo, a los pies, se sitúa el coro alto, realizado en madera policromada sobre columnas toscanas, y bajo éste se encuentra la pila bautismal gallonada del siglo XVI.

La uniformidad de la nave se rompe en el lado izquierdo por una pequeña capilla, de la Soledad, de planta cuadrada y cubierta con bóveda de terceletes, a la que se accede a través de un arco apuntado sobre columnas góticas. En el lado derecho de la nave se encuentra la sacristía.

Contiene un retablo barroco con banco, un cuerpo dividido en tres calles y sustentado por columnas salomónicas de orden compuesto y ático, que alberga imágenes modernas, a excepción de una espléndida talla de San Juan Bautista, atribuida a Alonso Berruguete.

Pero, sobre todo, hay que destacar su Retablo Mayor , de estilo hispano-flamenco de finales del siglo XV, y que es el de mayor valor en la Comunidad de Madrid.

Retablo Mayor

Situado en la capilla mayor se encuentra este retablo hispano-flamenco de la escuela castellana, del siglo XV, considerado la joya de la Comunidad de Madrid, en lo que a este estilo pictórico se refiere.

Está construido en madera dorada y policromada sobre banco y se divide en tres paños verticales, siendo más alto el central que los laterales, a modo de tríptico. El conjunto está integrado por 32 tablas al óleo. Contiene 2 lienzos añadidos en el siglo XVII, que representan a San Miguel y San Gabriel, rematados en pináculos y doseletes dorados.

Es discutida la autoría de esta obra, que ha sido atribuida a Antonio del Rincón, pintor de los Reyes Católicos, pero que hoy se cede a favor del llamado Maestro de Robledo, que parece ser, según el libro de Retablos de la Comunidad de Madrid, Fernando del Rincón, que lo realizaría entre 1506-1514.

El retablo fue restaurado y sustituidas dos de sus tablas por San Miguel y el San Gabriel, del maestro Mateo Serrano, a principios del XVII, el cual realizaría los repintes que ocultaron los escudos primitivos, con las Cinco Llagas y la Granada, alusivas al Cardenal Cisneros y a Fernando el Católico, respectivamente. Fue desmontado durante la Guerra Civil, lo que supuso un grave deterioro pues se perdieron varias tablas del banco, y restaurado de nuevo en 1963 y, posteriormente, en 1993.

El retablo es de simbología mariana, con la vida de la Virgen como motivo iconográfico principal: el ciclo de Joaquín y Ana como padres de María; la Virgen como madre del salvador; y el ciclo de la glorificación de Cristo como redentor. Actualmente, no están en su disposición original, debido a cambios en el orden de las tablas y pérdidas de algunas piezas.

retablo1La sección central se divide en tres calles verticales y en tres pisos horizontales, y se separa de las secciones laterales por medio de dos entrecalles, con representaciones de ángeles. Contiene las siguientes escenas:

En la calle central y sobre lo que, en su día, sería el tabernáculo, la escena de la Asunción, que muestra la Coronación de la Virgen con los apóstoles en la parte inferior y Santo Tomás detrás de María, con el cíngulo que ésta le dio al dudar de la muerte, resurrección y asunción a los cielos de Jesús.

En la parte superior está el Calvario, el símbolo de la redención de nuestros pecados.

En la calle izquierda, y de abajo a arriba, la Transfiguración, donde Cristo manifiesta su divinidad; la Presentación del Niño Jesús en el templo, momento en el que se le impone el nombre a Jesús; y Purificación de María.

En la calle derecha, la Misa de San Gregorio, alusión a la labor redentora de Cristo a través de la Eucaristía; la Visitación de María a su prima Isabel y la Anunciación.

En la sección izquierda, dividida en dos calles y dos pisos, encontramos:

En la calle exterior, y de abajo a arriba, San Miguel, Expulsión de Joaquín y Ana del templo, por estériles.

En la calle interior, Pentecostés, la llegada del Espíritu Santo hace que se inicie la historia de la Iglesia, teniendo a la virgen como centro; el Abrazo de Joaquín y Ana ante la Puerta Dorada, forma que en la Edad Media se tenía de representar la Concepción de María por medio de un beso.

En la sección derecha, dividida en dos calles y dos pisos, tenemos:

retablo2En la calle exterior, y de abajo a arriba, el Ángel San Gabriel, y la Adoración de los Reyes.

En la calle interior, la Ascención del Señor a los cielos, estando Cristo dentro de una mandorla, y el Nacimiento de Jesús.

En el banco o predela, aparecen las figuras de los apóstoles, algunos reconocibles por sus atributos y otros repintados. De izquierda a derecha:

Sto Tomás, Cristo y San Felipe. El primero con lanza; Cristo está repintado, pues antes se representó a San Juan Bautista; y el tercero con la cruz.

San Mateo, San Andrés y San Pedro. El primero con una filactelia, el segundo con la cruz en aspa de su martirio y el tercero con las llaves.

San Pablo, Santiago el Mayor y San Juan. El primero con la espada, el segundo con los símbolos de peregrino, y el último con el cáliz.

San Judas Tadeo, Santiago el Menor y San Bartolomé. El primero con una alabarda, el segundo con la maza y el tercero con un cuchillo.

El guardapolvo está decorado con los escudos reales (la Granada) y el escudo franciscano (las Cinco Llagas).