CABECERA-CULTURAL2

Ermita de Nuestra Señora de Navahonda

 

Grado de Protección

Grado 1º Integral, Cruz del Humilladero, Ermita de Nuestra Señora de Navahonda, Grado 1 (Normas Subsidiarias de Planeamiento, 1991).

Situación

La Ermita está situada a los pies del Monte de la Almenara, en un paraje entre encinas y múltiples afloraciones graníticas, a 11 Km al suroeste del término de Robledo de Chavela, y a poca distancia de las instalaciones de la Estación de Seguimiento Espacial que tiene la NASA en el término municipal de Robledo de Chavela.

Se desconoce su fecha de construcción, pero se sabe que fue visitada por Felipe II, por lo que debía de estar construida a finales del siglo XVI. En 1644 se funda la Cofradía de Navahonda y, sólo un año después, José Strata, Señor de Robledo de Chavela, crea la Capellanía de la Asunción de la Virgen de Robledo. Strata ordenó que el día de fiesta de la Virgen de Navahonda (cuarenta días después del Domingo de Resurrección), se hiciera una procesión o Romería desde la Iglesia Parroquial de la Asunción de Nuestra Señora hasta la Ermita de Nuestra Señora de Navahonda.

Exterior

CruzHumilladeroNavahondaPresenta adosadas dos construcciones al servicio de la ermita dedicadas a la vivienda. Delante del pórtico de entrada se encuentra un interesante crucero o humilladero de piedra granítica, sin duda de factura barroca. Se compone de dos gradas a modo de peana, un pedestal tallado con varias molduras, columna estriada toscana, de perfil no muy ortodoxo, sobre la que se sitúa la cruz, con un mínimo relieve y ornamentada con tres bolas en los respectivos brazos superiores.

En el exterior también podemos encontrar una fuente-abrevadero y una zona de comidas para los romeros.

En la fachada principal, de gran simplicidad, se antepone un pórtico con cuatro columnas toscanas sobre pedestales, todo construido en piedra berroqueña, que sustentan una estructura de madera y cubrición de teja cerámica curva, como el resto de las cubiertas del edificio; la portada, muy austera, es adintelada de granito, con un arco de descarga superior y una hornacina, y se acompaña de un banco corrido que cierra los pasos laterales del atrio. Anteriormente, existía una espadaña en el centro, pero se ha eliminado e incluido el cuerpo de la única campana dentro del hastial de la nave, en la fachada principal, que ha sido restaurada recientemente.

Los muros de carga, de fábrica de sillería en fachada, esquinales y huecos, y de mampostería en el resto, se dejan vistos, a excepción de la vivienda posterior, donde se encalan. Las cubiertas, a dos aguas, presentan un mínimo vuelo en la nave y en la sacristía por la cornisa formada con doble hilera de ladrillo; en la vivienda trasera, la cubierta vuela ligeramente sobre la puerta principal, a modo de protección.

Interior

La ermita tiene una sola nave de considerables dimensiones, con coro alto a los pies sobre cuatro columnas dóricas de granito.

Las dos columnas laterales están empotradas en el muro de carga; de éste surge el púlpito tallado en una pieza de piedra berroqueña, con forma de medio octógono trabajado con molduras y relieves clasicistas.

El presbiterio, de ancho menor que la nave, se separa de ésta por un arco de medio punto y se cubre con una bóveda vaída; el Altar Mayor se viste con un retablo con la imagen de la Virgen de Navahonda.

Se forja la única nave con alfarje liso, sobre muros de mampostería. El perímetro de la nave se decora con zócalo de piedra y moldura, enlucidos y pintados donde se abren unos huecos mínimos.

Curiosidades

La existencia de un desaparecido poblado medieval denominado Navahonda ha inducido a los investigadores a pensar que esta ermita era la Iglesia de dicha población.

Según Gregorio de Andrés, este despoblado se debía encontrar a dos kilómetros de la ermita, aunque seguramente en el siglo XIV, por su mala ubicación, hizo que se trasladara a la presente localización (probablemente, se despoblaría poco después).

Según el mismo autor, en esta ermita se reunían cada año, para solventar problemas jurisdiccionales, la Junta de la Comunidad y la Tierra de Segovia, en el Sexmo de Casarrubios.

Historia

Enclavada en un paraje natural de gran belleza, la Virgen de Navahonda descansa durante todo el año en su ermita, salvo dos semanas que reside en el pueblo.

El Domingo de la Ascensión se va a buscar a la Virgen a su ermita, recorriendo a pie los nueve kilómetros que separan la Ermita de Nuestra Señora de Navahonda de la Iglesia Parroquial de la Asunción de Nuestra Señora. Previamente, se ha pujado por conseguir llevar los brazos de las andas de la Virgen. En el camino se realizan paradas en determinados enclaves como La Mula, El Alto de Navahonda y la Pasadilla. Rodeando el pueblo en procesión, se deposita a la Virgen en el Altar Mayor de la Iglesia de la Asunción, que ha quedado preparada con flores, y donde permanecerá dos semanas. Es en este día cuando comienzan las Novenas en su honor.

El Domingo de Pentecostés se celebra en Robledo la fiesta grande de la Virgen y, una semana después, el Domingo de Trinidad tiene lugar la Romería, que devuelve a la Virgen de Navahonda hasta su ermita. Tras una misa celebrada en la iglesia del pueblo, a las ocho y media de la mañana sale la comitiva, haciendo la primera parada en La Pasadilla, donde las personas que no pueden acompañarla despiden a la Virgen.

En el Alto de Navahonda se detienen a reponer fuerzas con un almuerzo tradicional a base de productos locales y continúan hasta la ermita realizando las paradas habituales. Se realiza una nueva puja para entrar a la Virgen y comienzan los bailes de los jóvenes vestidos con su traje regional interpretando El Rondón y Las Seguidillas, manifestaciones típicamente robledanas.

Historia de la Virgen de Navahonda

ErmitanavahondaEn cuanto a la historia de la Virgen de Navahonda, existen diversas versiones, siendo dos las más importantes, y, aunque éstas presentan ciertas diferencias, mantienen un eje común.

En una de las versiones, el primer lugar donde se venera la imagen sería en Andalucía, aunque con un nombre distinto con el que hoy la conocemos: Virgen de los Remedios. En estas tierras andaluzas sería venerada hasta el siglo VIII que, con la llegada de los musulmanes y el riesgo que esto suponía para la imagen, fue trasladada a tierras segovianas y enterrada en las proximidades de la ciudad de Segovia. Así permanecería durante 400 años, hasta que en el año 1113 se aparece su imagen a unos labradores. A partir de este momento, y con el nombre de Nuestra Señora del Socorro, sería venerada en una iglesia de la ciudad de Segovia.

Cuenta la historia, que por causa de un furibundo conde, la Virgen desapareció y se refugio en tierras robledanas. En el paraje del Valle de las Fuentes es encontrada por un pastor, y el pueblo de Robledo y autoridades se rinden a sus pies y deciden construirle una ermita en dicho lugar. Sin embargo, a oídos segovianos llega la noticia de la aparición de la Virgen en Robledo, iniciando así un pleito para recuperar la imagen, a la que vinieron a buscar con mulas.

Según la leyenda, la mula que iba a trasladar la imagen se tumbó a pocos metros de ella y no fue posible levantarla. De aquí nacen unas estrofas conocidas por todos los robledanos: y aunque acá el pleito ganaron, en el cielo lo perdieron.

Sin embargo, existe otra versión que sitúa la primera aparición de la Virgen en Francia, y desde allí es trasladada a Andalucía, para posteriormente ser enterrada en Robledo de Chavela, por entonces tierras segovianas, concretamente en el paraje de Vedado de la Fuentes.

Sería un pastor llamado Antonio a quien se le aparecería la imagen iluminada sobre una encina, para revelarle el lugar en que se encontraba enterrada, y donde más tarde el pueblo se encargaría de edificar una ermita.

De nuevo, los segovianos tratan de recuperar la imagen que consideraban suya pero la mula, que iba a llevar la imagen a Segovia, se arrodilló sobre una piedra siendo imposible movilizarla, y en dicha roca dejó la huella de su cuerpo. Este hecho tuvo lugar allá por el año 1114 y en este lugar se levantó el Humilladero, en cuyo interior se aprecia la piedra con la huella dejada por el animal.

Desde entonces, la imagen descansa en su ermita donde protege y vela por los fieles, siendo muy conocida la protección que presta en la carretera. Otro de los milagros que le son atribuidos es la concesión de tres niños a una devota que no podía concebir, de ahí que la imagen de la Virgen de Navahonda presente tres niños a sus pies.