Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora

Marco histórico

El origen fortificado de la iglesia de Robledo se explica a través de los orígenes del pueblo. Su ubicación en la parte superior del pequeño cerro de la localidad, respondía a la necesidad de dominar la ruta estratégica Ávila – Toledo, antiguo camino real que atravesaba Robledo de norte a sur. Al oeste de la iglesia, se hallaban las tierras abulenses y al este contaba con la protección geográfica natural que le brindaban los dos picos que definen el perfil montañoso robledano, el Almojón y Almenara.

La historia de este poblado comienza con la repoblación segoviana, siglos XII y XIII, que incorporaría Robledo a sus territorios en su búsqueda de tierras y pastos para la alimentación del ganado, quedando ubicado en el límite sur de las tierras segovianas, justo al sur de la sierra de Guadarrama. Robledo se encontraría, por tanto, en una zona limítrofe entre tierras segovianas y los las rivales tierras abulenses, lo que sería una fuente continua de conflictos entre las dos ciudades, y lo que en cierto modo, explicaría la tipología de iglesia fortaleza defensiva, que siglos después, a finales del siglo XIV, incorporaría un paso de ronda y su matacán defensivo.

Vista exterior Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora en Robledo

Son por tanto la situación geográfica y su origen en el tiempo, los principales condicionantes que conducirían a construir una iglesia con esta tipología, sin olvidar, que para construir un templo de semejantes dimensiones y con un interior que alberga auténticas joyas artísticas, tuvo que contar con importantes benefactores a lo largo del tiempo.

vista externa Iglesia de la Asunción

Que ver fuera

La iglesia no se construyó en una única etapa, sus muros son fieles testigos y relatan  su historia constructiva, de cómo el templo se fue adaptando a las necesidades y gustos de cada momento.

Las recientes restauraciones permiten distinguir perfectamente las etapas constructivas.

Observando la fachada este, podemos diferenciar tres diferentes etapas constructivas, que se distinguen por la diferente calidad de la piedra empleada, así como, por la forma en que la misma se coloca.

En la parte inferior del muro, se aprecia la primera etapa constructiva, posiblemente árabe de una época indeterminada, anterior a la época románica en cualquier caso. La segunda etapa que vemos pertenece a la primera iglesia recia y sencilla del románico, sobre la que se edificaría la actual y de la que quedan también vestigios como los canecillos que quedan a la derecha de la puerta de entrada.

Hubo una tercera etapa gótica durante la cual la original iglesia románica perdería sus tres ábsides de la cabecera, construyéndose en su lugar la amplia cabecera de la actual iglesia, con un marcado carácter defensivo de iglesia-fortaleza, con unos potentes contrafuertes rematados con poderoso cubos unidos entre sí por un paso de ronda. La decoración exterior de esta etapa gótica se aprecia en la base de los cubos con restos de gárgolas y la línea de imposta a media altura que recorre toda la cabecera de la iglesia.

La última etapa en la que se distingue una sillería más fina, se llevó a cabo a finales  del siglo XVI o principios del siglo XVII, transformándola en una iglesia más afín a los cánones del momento con la llegada del Renacimiento, siendo la parte superior de la torre la última etapa constructiva.

El muro oeste es el de mayor interés estratégico, no olvidemos que allí quedaban las tierras abulenses, por lo que se reforzó por un matacán defensivo con ventana aspillera, al que se accede por una escalera de caracol, que alberga el torreón cilíndrico que se aprecia desde el exterior, que finalmente acaba subiendo hasta el paso de ronda. (enlazar a foto)

Si nos situamos en la cara sur, frente al torreón, se distinguen dos construcciones adosadas, que lamentablemente impiden ver la base  de la torre que sería la parte más antigua de la iglesia. No obstante, esta parte si puede apreciarse desde el interior, al entrar en la tercería. Estos adosados además de aportar estabilidad a la torre, albergan hoy en día la antesala y el museo de visitantes.

Observando la parte la parte superior del torreón se aprecian las trazas del campanario de la primitiva iglesia románica, que se desmocharía en el siglo XVI para dar lugar a la actual torre campanario que sobrepasaría la cabecera gótica gracias a sus 35 metros de altura. La torre está coronada por una gran crestería.

Dada la dificultad que implica comprender la evolución de la iglesia, es recomendable hacer la visita guiada.

Acabamos así el recorrido cronológico de la edificación de esta gran construcción que alberga grandes tesoros en su interior y que nos narra la historia con su exterior.

Leyenda de etapas constructivas

1. Etapa anterior a la etapa románica – paramento anterior al siglo XIII

2. Etapa románica

  • a. ventana saetera
  • b. canecillos
  • c. zona de unión entre la cabecera de la antigua iglesia románica y la gótica

Posteriormente desaparecería la cubierta de la iglesia románica para seguir con la etapa 4

3. Etapa gótica

  • d. contrafuertes con remate en cubos
  • e. recuperado paso de ronda, restaurado en 2011

4. Etapa renacentista

  • f. ventana renacentista
  • g. sacristía adosada siglo XVII
Grafico leyenda Iglesia
Vista de la Nave interior Iglesia Nuestra Señora de la Asunción

La Nave

La iglesia está formada por una planta basilical de una sola nave que, con el presbiterio elevado, mide casi 40 metros, con una anchura de 15 metros y una altura de igual tamaño.

Esta única nave se compone de cuatro tramos, siendo el situado delante del presbiterio más grande, a modo de crucero.

Aunque se desconoce el nombre del arquitecto del conjunto, se encuentra relacionado con la producción de Gil de Hontañón, especialmente en la resolución de las bóvedas.

Las Bóvedas

Los cuatro tramos de la nave están cubiertos con bóvedas de crucería estrelladas, con terceletes sobre columnas góticas adosadas a los muros, con capiteles de motivos vegetales.

En el lateral derecho se sitúa la sacristía que es muy sencilla.

A los pies de la iglesia se encuentra la torre con planta cuadrada y más de 30 metros de altura,

Puede apreciarse a simple vista que el espinazo o nervio central de la bóveda estrellada que une las claves de los arcos que la sustentan no está recto.

Lo que  a priori podría justificar el uso de los poderosos contrafuertes en el exterior, pero las recientes trabajos de restauración llevados a cabo en la última década avalan la idea de que la irregularidad geométrica de la bóveda de crucería de la cabecera no es un deterioro por el paso del tiempo, sino que fue la solución arquitectónica elegida para resolver los fallos en los cálculos iniciales.

El paso de los siglos ha confirmado lo acertado de los mismos.

Vista de la bóveda
Vista de la Capilla de la Soledad

Capilla de la Soledad

A los pies, se sitúa el coro alto y bajo éste se encuentra la pila bautismal gallonada.

En el lado derecho de la nave se encuentra la sacristía.

La uniformidad de la nave se rompe en el lado izquierdo por una pequeña capilla, de la Soledad.

Pero, sobre todo, hay que destacar su Retablo Mayor , de estilo hispano-flamenco de finales del siglo XV, y que es el de mayor valor en la Comunidad de Madrid.

Talla de San Juan Bautista

Capilla dedicada al Santísimo Cristo de la Agonía  patrón de Robledo desde tiempo inmemorial, que actualmente ocupa la Virgen de la Soledad. Alberga un meritorio retablo barroco con banco de mediados del siglo XVIII, cuyo tesoro es, sin duda, la cabeza de San Juan Bautista, cuya decapitación martirial fue según los evangelios el preludio de la Pasión de Cristo. Esta talla en madera de San Juan Bautista es atribuida a Alonso Berruguete, increíble el trabajo, que demuestra un profundo conocimiento anatómico del interior del cuello, bien merece la pena inclinarse para poder verlo.

Talla de San Juan Bautista

El Torreón

Su base es la parte más antigua de la iglesia, posiblemente de mediados del siglo XIII por pertenecer a la etapa románica. La maciza planta de la torre está atravesada por un pasadizo de bóveda de arco apuntado, que permitía el acceso por los pies de la iglesia, posiblemente al baptisterio. El pasadizo se cerraría en el siglo XVI, cuando se elevó la altura de la torre para dar lugar a la actual torre-campanario, rematándose ésta con una balaustrada de ocho elementos, que le otorga su característico perfil.

Al cerrarse el pasillo, se originan las dos salas que actualmente albergan la antesala y museo de los visitantes de la Iglesia.

Torreón de la Iglesia de la Asunción
Pila bautismal gallonada

Pila Bautismal Gallonada

Esta pila bautismal del siglo XIII, es sin duda un tesoro que alberga la iglesia. Una gran copa de granito que sorprendentemente está tallada en una sola pieza.

Presenta una serie de gallones adornados o “gajos” rematados en la parte superior por arquillos que le aportan su singular estructura, siendo el interior completamente liso.

El tamaño de la misma, se debe a que por aquella época el bautismo se llevaba a cabo por inmersión en la pila.

Capilla Mayor Fortificada

Sobre mediados del siglo XV, se derribaría la cabecera de tres ábsides de la iglesia románica, para permitir el crecimiento de la iglesia hacia el norte, ampliando su planta y construyendo la actual cabecera gótica.

La capilla mayor se remata con bóveda de crucería de estilo gótico, en la nave y una espectacular bóveda estrellada en la cabecera.

El presbiterio fue elevado en el siglo XVII, para albergar bajo él la cripta funeraria de los marqueses.

Retablo Mayor de la Asunción

Importante regalo de la corona de Castilla al templo de Robledo es el retablo mayor que decora la capilla mayor. Su estética es hispano-flamenca de la escuela castellana, de principios del siglo XVI, se atribuye al pintor de cámara de los Reyes Católicos.

El guardapolvo con sus escudos religiosos y de los Reyes Católicos, enmarca un conjunto de 32 tablas al óleo y dos lienzos posteriores añadidos en el siglo XVII que son los arcángeles.

La temática iconográfica está distribuida en cuatro grandes ciclos; ciclo de los apóstoles, ciclo de los ángeles, ciclo de la vida de María y ciclo del Misterio pascual de Jesucristo.

Uno de los interrogantes sobre el retablo es su financiación, quizá en los escudos del guardapolvos descansa la respuesta.

Ahí se localizan el escudo de las Cinco Llagas, de tradición franciscana, alusivo  al Cardenal Cisneros  y el escudo de la granada de los Reyes Católicos.

Otra de los interrogantes que presenta el retablo es su autoría. Ésta ha sido atribuida a Antonio del Rincón, pintor de los Reyes Católicos, pero  hoy se cede a favor del llamado Maestro de Robledo, que parece ser, según el libro de Retablos de la Comunidad de Madrid, Fernando del Rincón, que lo realizaría entre 1506-1514, pero no hay una constatación documentada sobre la autoría a día de hoy.

A lo largo de los siglos el retablo sufrió restauraciones, siendo sustituidas dos de sus tablas por los lienzos de San Miguel y el San Gabriel, del maestro Mateo Serrano, a principios del XVII, el cual realizaría los repintes que ocultaron los escudos primitivos del guardapolvos. Fue desmontado durante la Guerra Civil, lo que supuso un grave deterioro pues se perdieron varias tablas del banco. En 1963 fue restaurado de nuevo y, posteriormente, en 1993.

Es considerado como uno de los retablos de mayor valor artístico de la Comunidad de Madrid.

La Sacristía

Sencilla sacristía, con recios muros de sillar al exterior y una decoración interior con una bóveda de cañón de sección carpanel sin ninguna pretensión de grandeza.

Es un adosado a la nave principal del siglo XVII, restaurada en el año 2015.

Sacristía

Contrapuerta

Gran obra de marquetería, que se corona con el escudo familiar y sombrero del obispo de origen robledano Don Diego García de Medrano, que financió la obra en el siglo XVIII, y que sería miembro capital del Monte de Piedad de Madrid. De ello da fe una inscripción que puede leerse que dice:

“Costeó la obra D. Diego García Medrano, obispo de Segovia, natural de esta villa. Dio este cancel y puertas año de 1752.

De especial interés es la obra en forja que conserva la puerta, especialmente la barra de su eje central, decorada con finas lacerias, incrustaciones de nácar y con una elaborada empuñadura en la que luce un original dragón.

Detalle de la contrapuerta

El Coro

De mediados del siglo XVII, conserva la tipología propia de esta época, se apoya sobre cuatro columnas toscanas de granito y está rematado por una balaustrada de madera.

Permite el acceso a la parte superior de la iglesia.

No olvidar buscar la firma de los canteros en piedra, que ese encuentran en los dos primeros escalones.

Los Dragones

Durante los trabajos de restauración de la iglesia que se iniciaron en 2010, en la cubierta y paramentos verticales exteriores, tuvo lugar un sorprendente descubrimiento que vendría a incrementar la riqueza artística de esta iglesia. Se sacaron a luz las pinturas murales datadas alrededor del año 1500 ya que son anteriores al retablo mayor, hasta ese momento ocultas.

Aunque en noviembre de 2013, se abrió al público la iglesia, pudiéndose visitar desde entonces los 76 dragones que decoran la plementería de la bóveda, la estrellada de la cabecera y la contigua de crucería.

Dragon de la bóveda

Con anterioridad a la inauguración, en las jornadas de “abierto por obras” más de 3000 personas los visitaron durante dos meses veraniegos, accediendo a ellos mediante andamios que llegaban hasta la bóveda.

dragones en la bóveda

La calidad de estas pinturas por su variedad cromática y de formas, ya que cada uno de los dragones es diferente a su contiguo, la dimensión de la superficie pintada, la iconografía tan poco empleada en templos religiosos, dotan de un valor añadido, si cabe, a este monumento.

Y de nuevo nos devuelve a la idea de que esta iglesia ha contado con importantes benefactores que financiaron un templo de estas características. Todo ello está por  investigar, pues su descubrimiento es muy reciente.

Se crea que representan los poderes protectores que custodian un espacio sagrado y posiblemente funerario.

El Descubrimiento

El descubrimiento del más valioso conjunto de pintura tardomedieval de la Comunidad de Madrid y posiblemente con la más valiosa decoración de dragones de España, fueron descubiertas en 2010.

La historia de cómo aconteció el descubrimiento de los dragones bien merece ser contada. En el año 2009 se cerró de emergencia la iglesia, en vísperas de Navidad, por el riesgo inminente de desplome del tejado, aquejado de serios fallos estructurales y de conservación, debido al ataque de termitas, que amenazaban el derrumbe de la cabecera.

El descubrimiento de los Dragones de la Bóveda

Carlos Martín, especialista restaurador de patrimonio monumental y además vecino de Robledo de Chavela, descubrió a tiempo el problema y de urgencia, se tomaron las medidas adecuadas, primero apuntalando y posteriormente llevado a cabo la rehabilitación necesaria para solucionar la situación.

El Arzobispado y la Comunidad de Madrid acometieron en 2011 una profunda reparación de cubiertas, muros, contrafuertes, paso de ronda y grietas, que dejó como resultado una iglesia segura, consolidada y limpia en su estructura exterior. Pero notablemente sucia y con serios problemas de seguridad en su interior.

Durante el año 2012 se estuvo buscando una solución a este problema, que pasaba por reparar y consolidar las bóvedas interiores y sanear en profundidad los gastados muros de la iglesia, a la vez que se restauraba y desinfectaba la Capilla de la Soledad, bastión de las termitas y núcleo inicial del ataque que ocasionó los graves daños en la iglesia.

La situación económica no acompañaba, los recortes debidos a la crisis  económica y la ausencia de respuesta oficial, provocó que la parroquia optara por hacerse cargo, con la ayuda del Arzobispado, de toda la reparación interior del templo, cuyo cierre, además del deterioro progresivo estaba causando serios perjuicios a la vida religiosa y social de Robledo de Chavela.

Durante esta restauración Carlos Martín intuyó la posibilidad de que las manchas de color observables en las bóvedas contuviesen pinturas ocultasen durante siglos. Ante la sorpresa de todos, el restaurador solicitó los correspondientes permisos para abrir catas en la bóveda, sacando a la luz unas increíbles muestras de pinturas murales de las que nadie sabía absolutamente nada, ni habría muestra documental que indicase que podían estar allí.

Con el desarrollo de la obra en 2013, y con la ayuda de los grandes andamios puestos para la reparación de la bóveda, se pudo sacar a la luz íntegramente el conjunto de dragones, que para admiración de todos resultaron estar en unas condiciones excelentes para el largo tiempo que llevaban sepultados dormitando por nuestras bóvedas.

La financiación, fue posible a través de la parroquia, que financió las obras para descubrirlos, limpiarlos y consolidar sus colores, mientras que la Comunidad de Madrid se hizo cargo de la  reintegración y restauración final del conjunto. El resultado podemos verlo cada día en la iglesia.

Se trata de una colección de  76 dragones, de diversas formas y colores, repartidos en ingeniosas composiciones a lo ancho de las dos altas bóvedas de la cabecera fortificada del templo. Se datan en torno al año 1500, y son de una calidad sobresaliente, por su pincelada, composición, colorido, dinamismo, expresión y variedad, cualidades que se resaltan al compararlos con conjuntos similares que se encuentran en Valencia, Murcia, Córdoba, Ciudad Real, Sigüenza o Palencia.

Queda el enigma de saber quién los encargó, a qué pintores se recurrieron y por qué se ejecutó este sorprendente proyecto de pintura medieval.

Con respecto a su significado, descartando sentidos esotéricos o maléficos, que casan bastante mal con la mentalidad del siglo XV por muy sugerentes que hoy resulten a algunos, cabe apuntar la hipótesis de que se refiera a la protección poderosa que desde los cielos socorre a las personas en la tierra, además de recordar el ancestral papel protector de lugares sagrados que se atribuyó a dragones, leones, águilas y otro tipo de poderosos animales.

Posiblemente decorar con dragones las partes más nobles de las iglesias a finales de la Edad Media buscaba transmitir un claro mensaje: «aquí debajo estamos bien resguardados» y «este espacio sagrado debe tratarse con veneración, pues está custodiado por los poderes celestes». Es una hipótesis, pero esperamos que vengan muchos investigadores que puedan profundizar en este curioso enigma.

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